Claro, porque está la escuela de la garlopa y la teoría del pitospórum pero a mí nadie me llamó para publicar ensayos sobre mis nuevos descubrimientos psicoterapéuticos. Por ahora tengo dos fórmulas casi casi infalibles, una para realizar en compañía (mentes podridas abstenerse) y la otra, más orientada a la meditación y self-improvement, para llevar a cabo individualmente (no usamos el término “soledad” para no evocar la misma, God forbid).
i) Mirar (con dedicación y concentración) films de terror/suspenso. El género exacto de la pieza y su calidad cinematográfica son irrelevantes, pero sí es de suma importancia que no relate hechos que puedan ser relacionados con la vida del paciente en cuestión. Ejemplos pre-aprobados: Hannibal (la saga completa), La Huérfana, Actividad Paranormal, Destino Final (todas, a más sangrienta [realismo mágico en su máxima expresión, Vargas Llosa perdoname], más efectiva).
ii) Encremación completa (piernas, cuerpo, manos, cara [prevención, preocupación, corrección, lo que haga falta]), sudoku, música y al sobre -the world outside can crash and burn and perish and undergo todas las plagas de la historia, ahorita mismo y de momento, la prioridades son otras: humectación (representando belleza) y lógica numérica (simbolizando el intelecto behind this beautiful carefree face). Claramente la llave a la felicidad no está ni en la creatina Q10 magical mystery, ni en resolver el Diabolical en 2 minutos con 23; está en creertela throughout the process and forever, hasta que la muerte (o la realidad) te separe.

